Como mamá, es muy importante para ti que tu bebé pueda sentirse cómodo en todo momento. Sigue estos prácticos consejos para que tanto él, como tú, puedan descansar felices.

– A la hora de pensar en el material, fíjate en la composición y la pureza. El
algodón en su estado más puro es la mejor recomendación por su suavidad y
porque es mejor tolerado por muchos tipos de piel, evitando reacciones
alérgicas. Además, es más fácil de lavar sin que pierda sus propiedades.

– Para que ambos puedan estar más cómodos, sobre todo si piensas en que un
bebé pasa más de la mitad de su vida durmiendo, escoge cortes y formas lo
suficientemente holgadas para que la prenda pueda ponerse y quitarse con
facilidad. Y que no le aprieten al momento de cerrarse.

– Ciertas costuras, al igual que cierres o botones, pueden irritar al bebé, hacerlo
sentirse incómodo o, inclusive, generar pequeñas heridas en su piel. Entre más
lisa sea la tela y más práctica para poner o quitar: ¡mucho mejor!

– Busca una pijama que facilite aquella actividad que debes realizar con tanta
frecuencia en un recién nacido: cambiarlo. Para eso, procura que tengan
aberturas en la espalda o la cintura, para que puedas reemplazar su pañal sin
tener que desvestirlo, ni ensuciarlo.

– La temperatura siempre es un dilema para los padres. Es importante que los
bebés se sientan resguardados y protegidos del frio, pero que tampoco
resulten agobiados por telas o prendas muy pesadas que los pongan a sudar
toda la noche. En clima frío, las pijamas de pies son ideales y evitan tener que
usar prendas adicionales como las medias.