Algunos niños y padres se emocionan con la idea de llevar atuendos que coincidan. Damos una mirada a los pros y contras de esta tendencia. ¿Cuándo puede ser una idea creativa y cuando está totalmente out?

Es muy práctico

Si tu hijo pequeño se demora vistiéndose y se complica a la hora de escoger qué debe ponerse, si tiene tu vestido como guía el proceso será mucho más fácil y, además, puede resultar mucho mejor combinado.

Demasiado iguales

Cuando el atuendo es exactamente el mismo, de pies a cabeza, se corren dos riesgos: o que tu hijo se vea como un adulto, con ropa que no corresponde con su edad, o que tú te veas como un niño, o peor, ¡como un adulto que compra en la sección de menores!

Algunos detalles

Cuando ambos deciden combinar su vestimenta sin excederse, puede ser una forma muy divertida y un elemento para fortalecer su relación y confianza. Por ejemplo: si ambos son fans de la misma película, pueden optar por una camiseta con el mismo tema o, si les gusta mucho un color o una prenda, pueden llevarla sin necesidad de que sean idénticas, ni todo el atuendo.

Libre expresión

Cuando un niño siente que debe vestirse igual a un hermano o a uno de sus padres, esto puede generar una sensación de incomodidad, ya que se cohíbe su sentimiento de individualidad. La idea es que, cada vez más, un pequeño pueda tomar decisiones sobre cómo quiere vestir según sus gustos e intereses.

Ocasiones especiales

Existen momentos como viajes familiares o competencias deportivas en los que el uniforme cala mucho mejor que en otros. Por ejemplo, cuando juega la selección favorita de la familia, es el momento perfecto para ir uniformados de pies a cabeza. Además, si se visita un lugar público con gran cantidad de asistentes, en un concierto o parque de atracciones, vestir iguales puede hacer que sea mucho más fácil identificarse entre la multitud.

Incomodidad

Por una razón muy clara las prendas de los niños y las niñas van cambiando conforme se hacen más grandes. Si te vistes igual a tu hija o hijo, es probable que alguno de los dos se sienta muy incómodo, no solo con ropa que no se ajusta del todo –así sea de una talla mayor- sino también con piezas como faldas o escotes que pueden no ser apropiadas para una edad determinada.